CALENDARIO AZTECA

Ni es calendario ni tampoco azteca

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A lo largo de la Historia, ha habido diversos calendarios con los que el hombre ha intentado medir el tiempo. Los más importantes han sido los 3 siguientes, que han sido sucesivas aproximaciones para medir el tiempo en años: Calendario egipcio: Estaba formado por 12 meses de 30 días, seguidos de una fiesta de 5 días. En total 365 días. Como esa no es la auténtica duración del año, el año se desplazaba casi un cuarto de día al año. Por tanto, con este calendario, en menos de 700 años se notaría que el tiempo cambia y que en invierno hace calor y en verano frío.

Calendario juliano: Introducido por Julio César en el año 46 a.C. resolvió parcialmente el problema del calendario egipcio introduciendo un día extra cada 4 años (años bisiestos). Para compensar el deslizamiento del calendario egipcio, a ese año se le añadieron 2 meses extra, así como 23 días más en Febrero. Así, el año 46 a.C. es el año más largo registrado, con 455 días. Esta mejora también producía desplazamiento de las estaciones, aunque más lentamente (más de 7 días cada 1000 años). Como fundador, Julio César se dedicó un mes a sí mismo, el de Julio, con 31 días. Cuando su sobrino Octavio Augusto se convirtió en emperador de Roma, también se apropió de un mes, el de Agosto, al que le añadió un día más, quitándoselo al mes de Febrero.

Calendario gregoriano: Introducido por el Papa Gregorio XIII en 1582, modifica el juliano evitando los años bisiestos cuando caen en las centenas excepto cuando son divisibles por 4. Así, el año 1900 no fue bisiesto y si lo será el 2000. Cuando se introdujo este calendario se decretó que el día 5 de octubre fuera el 15 de octubre para corregir el desfase entre el calendario juliano y el solar. Por tanto, el año 1582 es el año más corto registrado y se eliminaron, de esta forma, 10 días de la historia.

el calendario gregoriano, que se usa en casi todo el mundo, tiene un error de 4 años. Probablemente el culpable sea un monje escita del siglo VI llamado Dionisio el Exiguo, también conocido como el pequeño Dionisio (se supone que por su tamaño). Este fraile realizó los cálculos en los que se basó la reforma gregoriana (hecha en 1582). Para actualizar el sistema implantado en tiempos de Julio César, tomó como punto de partida el nacimiento de Jesús, que ubicó en el 753 de la fundación de Roma, en vez de en el 749. Es tanto como decir que Cristo nació en el año 4 antes de Cristo. Además, Dionisio el Exiguo utilizó el sistema numérico romano en el que no existía el cero, por lo que situó el inicio de la era en el año 1 (el Anni Domini Nostri Jesu Christi). Por tanto, el año 0 no existió y del año 1 a.C. se pasa directamente al 1 d.C. Por esto, y sin tener en cuenta el desplazamiento de 4 años, tenemos que el nuevo milenio empezaro con el siglo XXI el día 1 de Enero del año 2001. como nota curiosa La elección del 25 de Diciembre como fecha del nacimiento de Cristo obedeció más a criterios religiosos que históricos. Tras barajar varias fechas (28 de Marzo, 2 de Abril, 18 de Noviembre y 6 de Enero), el Papa Liberio en el año 354 optó por fijar la Navidad en el solsticio de invierno para sustituir la festividad dedicada a la diosa Mithra, divinidad del Sol.

Cual es la relacion entre el Calendario Gregoriano y el calendario azteca?

Recordemos que la palabra Azteca es una mala traduccion de Aztlan Aunque la cuenta de los días y de los meses que formaban un año solar tenía entre los nahuas menor importancia que el calendario de los vaticinios (Tonalpohualli), presentamos el año solar azteca por la facilidad de adaptarlo al calendario gregoriano (que rige a la cultura occidental en su mayor parte). El interés principal que tiene este trabajo es divulgar el arte prehispánico en México, y no establecer o apoyar algún criterio científico o técnico sobre cómo medían el tiempo los antiguos mexicanos.
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EL CALENDARIO SOLAR

El calendario solar azteca es un ciclo de 52 años que se divide en cuatro trecenas de años, cada uno diferenciado de los otros mediante la asignación cíclica de uno de los jeroglíficos Técpatl (pedernal), Calli (casa), Tochtli (conejo) o Ácatl (carrizo) y uno de los dígitos del 1 al 13 (representados con puntos).

. CE, : Ome, ….. Macuilli , etc.

Cada año azteca o Xíhuitl consta de 18 meses, de 20 días cada uno, y un mes con sólo cinco días y seis horas (Nemontemi) llamados Cempohuallis. Un posible significado para cada uno de los nombres de los meses es el siguiente:

Atlacaualo Tláloc Lo que dejan las aguas 300
Tlacaxipehualiztli Xipe tótec Desollamiento de gentes 301
Tozoztontli Tláloc velación 302
Hueytozoztli Tláloc Gran velación 303
Tóxcatl Tezcatlipoca Sequía 304
Itzacualiztli Tláloc, Quetzalcóatl y Xólotl Preparación del itzalli (frijol y maíz) 305
Tecuilhuitontli Quetzalcóatl, Cihuacóatl, Cinteótl y Ixtlíltzin Fiesta de los señores 306
Hueytecuílhuitl Cinteótl y Xipe tótec Gran fiesta de los señores 307
Tlaxochimaco Cihuacóatl Fiesta de las flores 308
Xocothuetzi Xiuteuctli Maduración de los frutos 309
Ochpaniztli Toci, Xicomecóatl y Atlatónan Época de la limpieza (cosecha) 310
Teotleco Xochiquetzalli, Tezcatlipoca y Huitzilopochtli Llegada de los dioses 311
Tepeíhuitl Xochiquetzalli, Tláloc y Napatecutli Fiesta de los cerros 312
Quecholli Mixcóatl y Tezcatlipoca tlamatcincatl Fiesta de las flechas 313
Panquetzalistli Huitzilopochtli Despliegue de banderas 314
Atemoztli Chalchiuitl Descenso de las aguas 315
Títitl Cihuacóatl Resurgimiento de la naturaleza 316
Izcalli Xiuteuctli Surgimiento de la naturaleza 317
Nemontemi 5 dias, sin nombre no definidos Días festivos 318

 

Calendario Azteca

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El Calendario Azteca es una de las obras de arte precortesianas más hermosas de la cultura Azteca. Es uno de los monolitos más admirados universalmente. Está esculpido en una roca de basalto de olivino conocida también como peridoto. El basalto de olivino presenta la característica de ser granujiento o cristalino, de estar formado de silicato de magnesio y de hierro, y de tener una dureza un poco menor que la del cuarzo. Este tipo de formaciones geológicas generalmente se encuentran entre rocas de origen volcánico. Se supone que esta escultura la empezaron a labrar en el año de 1449, durante el reinado de Axayácatl, y que la terminaron treinta años después, en 1479, dato que puede leerse en caracteres nahoas en la parte superior y central de dicho monolito, correspondiendo al año MATLACTLI HUAN YEI ACATL (13-caña), que fue la décimo tercera caña de la medición del tiempo azteca. Se cree también que durante la época precortesiana este monolito estuvo colocado sobre una plataforma frente a un edificio que se llamaba Cuauhcuauhtenchan (morada de las águilas).

El 17 de diciembre de 1790 se encontró el monolito, cuya cara esculpida estaba vuelta hacia abajo, en la Plaza de Armas, hoy Zócalo de la Ciudad de México. Posteriormente lo trasladaron al pie de la torre occidental de la Catedral Metropolitana y en 1885 lo colocaron en una de las salas del Museo Nacional de Historia, situado entonces en la calle de Moneda. En Agosto de 1964 nuevamente fue trasladado para ponerlo definitivamente en el sitio de honor en la sala Mexica del Museo Nacional de Antopología en el Bosque de Chapultepec, en la misma Ciudad de México, donde se encuentra hasta ahora.

El Calendario Azteca tiene un diámetro de 3.54 metros y un peso de más de 24 toneladas. Es una de las mejores expresiones del arte azteca y demuestra el grado de adelanto cultural y científico que este pueblo alcanzó en la astronomía, en la matemática, en la medición del tiempo y en el arte lapidario, conocimientos que los aztecas heredaron de las civilizaciones que los antecedieron y que después desarrollaron hasta este punto por ellos mismos.

Las figuras grabadas en este imponente monolito representan los datos correspondientes a la formación del Sol, al orden del Sistema Planetario, a la creción de la Tierra en sus distintas eras hasta la aparición de una pareja divina que llamaron OZOMOC y CIPATONATH, figuras que están representadas en la parte central del Calendario alrededor de la figura de TONATIUH (el Sol).

El círculo central representa la cara de TONATIUH, el Sol, dios que en la mitología tenochca, nahoa, azteca o mexica era el amo y señor de los cielos y el hacedor de todos los fenómenos de la naturaleza. Bajo su mando giraban todos los demás dioses aztecas, pues en torno a él ocurrian todos los fenómenos diarios y periódicos. TONATIUH es el protector de todo lo creado, es el señor de los guerreros que perecieron en combate y de las madres muertas al nacer su primer hijo.

Una de tantas tradiciones sobre TONATIUH cuenta que el Sol ha tenido cuatro edades anteriores a la presente, en las que la humanidad ha perecido por completo salvándose solamente una pareja de hombre y mujer. La época actual está alumbrada por el QUINTO SOL según esta leyenda.

En este segundo círculo, aparte de los símbolos de las eras Cosmogónicas (épocas o edades por las cuales atravezó la raza azteca) y que más adelante se exlplican, se aprecian los siguientes signos:
Del lado izquierdo, y también en la parte superior, está la figura de XIUHUITZOLLI (pluma de codoriz azul), que es el símbolo del Oriente y la representación del dios Quetzalcoatl (Serpiente Emplumada o el Gemelo Divino) cubierto con las armas que se colocaban sobre los cadáveres de los nobles y de los bravos guerreros en sus funerales.

En la parte inferior derecha está el símbolo CHICOME OZOMATLI (7-mono) que representa al poniente.

Hacia la izquierda, también en la parte inferior, se encuentra el símbolo CE QUIAHUTLI (1-lluvia) que representa al punto cardinal del Sur.

Si se trazan dos líneas rectas, la primera que una a las figuras CE TECPATL y CE QUIAHUTLI y la otra que una a los símbolos XIUHUITZOLLI y CHICOME OZOMATLI, se forman dos ángulos opuestos por el vértice. La abertura de estos dos ángulos, según algunos autores, señala el curso anual del Sol en su marcha hacia uno y otro lado de la línea de los equonoccios. Estos ángulos miden aproximadamente veintitres grados y medio.

En la parte central superior de este círculo está un símbolo de “V” invertida que representa la llama divina del Sol y de la creación.

En la parte inferior se aprecia un pectoral ricamente adornado con piedras preciosas de chalchihuites.

Distribuidos dentro de este segundo círculo hay cinco puntos que corresponden a los cinco días complementarios o de descanso absoluto y considerados aciagos entre los nahoas y que se aumentaban al final de cada año que cosntaba de dieciocho meses de veinte días cada uno.

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Eras Cosmogónicas
En la cultura y en la religión aztecas había cuatro épocas o edades desde el principio de su existencia como raza, es decir, desde su remoto establecimiento en el continente americano. Según sus leyendas y sus tradiciones, en cada una de esas cuatro edades había perecido casi totalmente la humanidad salvándose solamente una pareja para perpetuar la raza. Estas cuatro edades están también representadas en este segundo círculo del Calendario Azteca:

PRIMER SOL O PRIMERA ERA COSMOGONICA.
A la derecha del símbolo del Norte aparece un rectángulo con la figura que representa a la primera edad de la Tierra y que es el signo de OCELO TONATIUH, o sea, el Sol Jaguar o el Sol Tigre. Esta figura es la cabeza de un jaguar adornada con “el Espejo Humenate”, emblema de Tezcatlipoca. Esta edad fue la primera y la más remota de las cuatro eras cosmogónicas durante la cual vivieron unos gigantes que habían sido creados por los dioses. Estos seres de enorme tamaño no cultivaban la tierra, moraban en cuevas y su alimentación constaba de raices y frutos silvestres. Finalmente los primeros hombres fueron atacados y devorados por los jaguares.

Los fundamentos para esta primera época cosmogónica de los aztecas se remonta a la Era Cuaternaria, pues estos encontraron fósiles de animales prehistóricos enterrados en profundas grietas. Los indígenas al descubrir estos fósiles los confundieron con los restos de hombres de gran tamaño a los que dieron el nombre de QUINAMETZIN o HEYTLACCAME. El final de esta era ocurrió el día NAHUI OCELOTL (4-jaguar).

SEGUNDO SOL O SEGUNDA ERA COSMOGONICA.
Hacia la izquierda del símbolo del Oriente hay otro rectángulo que representa la segunda edad cosmogónica que es el Sol de Viento llamado EHECATONATIUH, época que llegó a su final con fuertes vientos que destruyeron a la humanidad. Los dioses convirtieron a los hombres en simios y monos para que pudieran trepar a los árboles y no fueran arrastrados por los huracanados vientos. Con esto explican los mexicas la similitud entre los monos y los seres humanos

. Esta época fue presidida por QUETZALCOATL, que entre sus atributos está el de ser dios del aire y de los vientos. El símbolo de esta era es una cabeza de la que sobresale notablemente un pico de pato por el cual este dios sopla los vientos y barre los campos antes da la siembra.

La idea de los fuertes vientos se originó entre los aztecas por los grandes bosques destruidos por las tempestades que encontraron y por la abundancia de simios que había en esos lugares. La humanidad en esta era sucumbió el día NAHUI EHECATL (4-viento).

TERCER SOL O TERCERA ERA COSMOGONICA.
Hay un tercer rectángulo en la parte inferior del lado izquierdo que es el símbolo del tercer Sol cosmogónico al que le dieron el nombre de QUIAUHTEONATIUH o TLETONATIUH, que fue el Sol de Lluvia de Fuego. La figura representa la cabeza del dios TLALOC, deidad de la lluvia, que presidió esta época y que los antiguos aztecas relacionaron con el Sur donde para ellos estaba la región del fuego.

En esta tercera época que finalizó el día NAHUI QUIAHUITL (4-lluvia) la lluvia de lava y de fuego lo destruyó todo. Los dioses transformaron entonces a los hombres en aves para salvarlos de esa manera del sacrificio. Los aztecas justificaron esta creencia al ver los muchos signos de actividad volcánica que hay en nuestro territorio y también al descubrir restos de chozas y de esqueletos humanos bajo las formaciones de lava y ceniza de origen volcánico.

CUARTO SOL O TERCERA ERA COSMOGONICA.
El cuarto símbolo de los soles cosmogónicos que está esculpido en el Calendario Azteca evoca a ATONATIUH o Sol de Agua y representa a la diosa CHALCHIHUTLICUE (la de la falda enjoyada),

esposa de TLALOC y patrona de los mares, de los ríos, de los lagos y de esta cuarta época. La humanidad por cuarta vez es destruida, ahora en el día NAHUI ATL (4-agua), a causa de tempestades terroríficas y de lluvias torrenciales que inundaron toda la tierra firme cubriendo hasta la cima de las montañas más altas. Los dioses transformaron entonces a los hombres en peces para salvarlos del diluvio.
Los descubrimientos que los aztecas hicieron en el altiplano mexicano de diferentes especies de fauna marina fosilizada dió origen a esta leyenda.

Tanto del lado derecho como del lado izquierdo, en la parte media de este sgundo círculo, aparece una garra enjoyada con chalchihuites aprisionando a un corazón humano; la del lado derecho representa a CIPATONATIUH y la del lado izquierdo a OXOMOCO, deidades masculina y femenina respectivamente, creadoras de un calendario que entregaron sus siervos humanos. Ambas figuras son las garras con las que el Sol está suspendido en el espacio. Los aztecas consideraban al Sol como un águila que cuando por la mañana aparecía en el firmamento le le daban el nombre de CUAUHTLEHUANITL (el águila que asciende) y, por la tarde, cuando se ocultaba, lo llamaban CUAUHTEMOC (el águila que desciende).

Para los aztecas el mundo había ya pasado por cuatro edades o soles en los que el hombre había sido destruido. Entonces los dioses decidieron crear una nueva Epoca que es la del QUINTO SOL y en la cual vivimos ahora. Dice la leyenda nahoa que al ocurrir la última catástrofe ocasionada por la abundante lluvia que inundó la Tierra, el CUARTO SOL se perdió. Los dioses, consternados, se reunieron en Teotihuacan con el fin de crear un nuevo Sol que diera vida a la Tierra. Para lograr el nacimiento del QUINTO SOL había necesidad de que se sacrificara un dios, para lo cual se ofrecieron dos de ellos; uno era rico y poderoso y el otro era pobre y enfermo. Ambos le hicieron ofrendas al padre de los dioses: el rico dió bolas de copal y liquidambar y espinas hechas de coral; el pobre sólo ofreció bolas de heno y espinas de maguey tintas en su propia sangre. Ayunaron cuatro días y al quinto todos los dioses formaron dos hileras al borde del precipicio donde estaba el brasero sagrado con un gran fuego. El dios rico fue el primero que pasó entre las dos hileras formadas por los demás dioses e intentó lanzarse al fuego por tres veces pero, temeroso, se arrepintió todas de hacerlo. Entonces tocó su turno al dios pobre y este en el primer intento, cerrando los ojos, se lanzó al fuego. Cayó en el centro del brasero y se levantó una flama enorme en la que se consumió. El dios rico, apenado, se arrojó detrás a la pequeña hoguera que quedaba, donde se consumió en seguida.

El dios pobre se convirtió en el QUINTO SOL y el rico en la Luna, pero ambos brillaban en el firmamento con igual intensidad. Indignados, los demás dioses, tomaron un conejo y se lo arrojaron en la cara a la Luna para quitarle brillo. Desde entonces una sombra parecida a la silueta de un conejo se ve en el disco de nuestro satélite. Como el sol no se movía, preguntáronle a éste los demás dioses que deberían hacer para que cruzara por el firmamento, y la respuesta fue terrible: debían sacrificarse todos los dioses arrojandose también a la hoguera. Cuando al fin se sacrificaron los demás dioses se convirtieron en las estrellas que pueblan el firmamento, y el Sol emprendió su camino seguido por la Luna.

Este QUINTO SOL está bajo el dominio de TONATIUH y se encuentra representado en la Piedra del Sol por el círculo central que es la cara de Tonatiuh, por el símbolo CE TECPATL, por la figura XIUHUITZOLLI, por las fechas CHICOME OZOMATLI y CE QUIAHUTLI, por la llama divina, por el pectoral enjoyado, por los cinco puntos que representan los días complementarios, por los cuatro cuadrantes que simbolizan las edades cosmogónicas y por las garras enjoyadas. Todo lo anterior, es decir, el círculo central y el segundo círculo juntos, forman la figura NAHUI OLLIN (4- movimiento), fecha en que terminará el QUINTO SOL que está presidido por el dios XOLOTL (dios movimiento).

La destrucción de la Tierra al final del QUINTO SOL será por explosiones y terremotos que tendrán origen al final de una unidad cíclica azteca de 52 años, como cuentan las leyendas que sucedió en los otros cuatro soles anteriores; por esto, en la noche del último día del ciclo azteca se apagaban todos los fuegos, hasta el de la más humilde choza. Los sacerdotes se reunian en un templo situado en la cumbre del Cerro de la Estrella, en Ixtapalapa, D.F., y todo el pueblo, diseminado por las faldas de la elevación, esperaban sobrecogidos de temor hasta media noche temiendo que sobreviniera la destrucción general al no aparecer el Sol al otro día; pero la aparición de una estrella determinada en el centro del firmamento significaba que los dioses se habían apiadado de los hombres una vez más, que el Sol saldría a la mañana siguiente y que la Tierra tendría otro ciclo de 52 años de vida sin ser destruida.

Los sacerdotes, después de un ritual especial en el que había sacrificios humanos, encendían nuevamente el fuego que el pueblo lleno de alegría llevaría más tarde a los templos y de ahí a sus hogares, dando así principio la gran festividad del FUEGO NUEVO.

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Tercer Círculo
En este círculo que es el tercero contando del centro a la periferia, se distinguen veinte espacios, correspondiendo cada uno de ellos a uno de los veinte días del período que se puede considerar como el mes azteca. El año civil en este pueblo contaba con trescientos sesenta y cinco días, que se formaban de dieciocho meses de veinte días cada uno (360) y de la suma de los cinco días que se agregaban al terminar el decimooctavo mes. Estos últimos cinco días, además de considerarse como complementarios, eran de descanso absoluto y se les consideraba como aciagos, pues los aztecas creían que durante ellos podían acaecer las mayores calamidades, hasta la destrucción de la Tierra, que según una leyenda sucedería al final de un ciclo de cincuenta y dos años.

Los cinco días finales del año eran nombrados NEMOTEMI, no teniendo un signo especial ni un dios tutelar cada uno de ellos, sino que, en la piedra del Sol, solamente están representados por medio de cinco puntos distribuídos en el segundo círculo.

En el transcurso del ciclo azteca de cincuenta y dos años, los sacerdotes iban haciendo correcciones indispensables a su calendario para que no se retrasara trece días su ciclo debido a la diferencia de un día que existe entre el año común (365 días) y el año bisiesto (366 días).

Cada día del mes lo presidía un dios o una diosa que tenía influencia por su naturaleza propia en las actividades de los humanos, lo que originaba que antes de emprender una actividad se consultara con el calendario para ver si el día era propicio para ello.

Como el significado de los signos calendáricos y la interpretación de ellos era sólo del conocimiento de la clase sacerdotal, al nacer un niño se mandaba traer a uno de los sacerdotes para que, según el signo del día en el que había nacido el ser y el dios patrono de esa fecha, dejera cual sería el destino de ese recien nacido. En caso de que el signo y el dios patrono le fueran a ser adversos, se efectuaban ritos y conjuros indispensables para deshacer ese mal sino.

La cuenta de los días comenzaba en el casillero superior de la izquierda de la punta de la flama divina, que está en el círculo anterior, y continuaba en el sentido inverso al movimiento normal de las manecillas de un reloj, hasta terminar del lado derecho de la punta de la mencinada flama divina.

Los antiguos mexicanos, en la cuenta de su ciclo, utilizaron sólo los signos ACATL (caña), TECPATL (cuchillo de obsidiana), CALLI (casa) y TOCHTLI (conejo) que los contaban de trece en trece, pero intercalados: 1 ACATL, 2 TECPATL, 3 CALLI, 4 TOCHTLI, 5 ACATL, 6 TECPATL, etc., hasta volver a 1 ACATL después de cincuenta y dos años transcurridos