Parafraseando a Raramuri “Si dejáramos de Danzar”
¿Que pasaría? Me inspira a escribir retomando lo siguiente:

Si dejáramos de danzar…Ometeot

l la Energía Dual se entristecería, su tierra se marchitaría y su sonrisa se acabaría y caeríamos enfermos y cansados al lado del camino como un árbol en tiempo de sequia.

A la siembra le faltaría la lluvia y la vida sería un mal sueño sin fin, nuestros niños andarían solos con sus propios pensamientos lejos de los demás y se perderían en el mundo la Energía Dual “Ometeotl” donde ya el hombre no le percibe y no busca ayuda, porque ya no busca el bien.

Si dejáramos de Danzar la cuatro columnas que sostienen al mundo se nos caerían encima y ya no habría alegría en los cantos de los pajaritos; Y los animales se vengarían, acabarían con nosotros, como nosotros sin ningún respeto acabamos con ellos.

Pero la Danza todavía es nuestra Oración y Meditación en movimiento, da Amor y Fortaleza a nuestras Almas, integrándonos con los cuatro elementos, Cobijándonos el Fueguito con el aromático humo de copal, para armonizar nuestros pasos para sentir a la Venerable Madre Tierra “Tlotlahnantzin” con el vibrar del Atecocolli y el Huehuetl, para unir las cuatro fuerzas que nos conectan con Aquel por quien se vive, el que nos contiene y tenemos nuestro ser “Ipalnemohuani”, a pesar que todo ande mal, a sonreír y a seguir la lucha contra la obscuridad y nuestro “Tezcatlipoca”

“Por eso al estar danzando en las plazas públicas, tenemos la oportunidad de mostrar nuestra identidad, además de que si la gente se interesa puede acercarse y preguntar, también es una forma de preservar los lugares donde se debe danzar, “Pues la danza es algo que nos dejaron nuestros antepasados como una forma para agradecer a la Energía Dual “Ometeotl”

La Danza Guerrera; generalmente se enfoca al estudio de nuestra identidad, basándonos en las ceremonias y actos sociales lo más apegadas a los conceptos propios de la cultura que nos heredaron nuestros Abuelos.

La Danza es una recuperación de identidad, de historia de cultura, una proyección necesaria entre lo que somos, de dónde venimos y para donde vamos en nuestro caminar místico espiritual, en este tiempo en el que nos toco a nosotros danzar, es muy importante que la gente conozca cual es nuestra intención, cual es nuestro objetivo, porque nos enfrentamos a un monstruo que quiere desintegrar, que quiere quitarnos la identidad, la cultura, la consciencia.

“La vida no ha sido la fiesta que habíamos imaginado, Así que
¡DANZEMOS, NO DEJEMOS DE DANZAR! AKOPATZIN

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